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Vysarane: Capítulo 17 – Compañeros

Jianri estaba completamente concentrado en limpiar la mugre que había entre sus uñas con una daga afilada, mientras esperaba que su líder apareciera por la puerta del local, sin disimular su impaciencia…

—Maestro. —Exclamó después de revisar por enésima vez sus manos, ahora impecables—. Ponme otra. —Le dijo al tabernero.

—¿De lo mismo?

El bandido asintió con la cabeza, llevaba rato bajo los efectos del alcohol.

—¿Esperando a alguien? —preguntó el dueño del local, y llenó la jarra antes de limpiar los demás recipientes de la mesa.

—Sí. —Contestó fríamente Jianri, y le lanzó una fulminante mirada así como un par de monedas plateadas.

El tabernero era mayor y había aprendido hace mucho a identificar aquellas personas que era mejor no provocar, y se limitó a coger el dinero y agachar la cabeza como señal de disculpa.

Pero entonces, el lobo gris comenzó a hablar.

—Perdón, estoy esperando a una amiga, debería estar aquí desde hace rato—. ¿No habrás visto por casualidad a una mujer pálida con algún que otro corte en su cara? —suspiró, y se volvió hacia el posadero.

—Me temo que no, por esa descripción me acordaría… —Meditó un instante, y giró su vista hacia la entrada del local, dónde vio aparecer a la persona que estaba describiendo—. Oh, mira. —Señaló el tabernero.

—Un poco más y me encuentras durmiendo, ¿qué demonios te ha llevado tanto tiempo? —preguntó el lobo gris con severidad a su compañera.

—Por favor ahorrame tus lamentos, ya veo lo mal que lo has pasado esperándome. —Replicó Riane al ver las jarras que el dueño del local se llevaba hacia la otra habitación, mientras se apartaba de ambos al ver el pesado ambiente que se formaba alrededor.

—¿Lo has conseguido? —le dio un largo trago a su pinta, sin dejar de mirar a la bandida.

—Creo que sí. Pero nadie ha visto desde hace días a Helenia ni a Uren, los demás siguen en el pueblo, ocultos… —Dijo ella, y dejó escapar un suspiro—. Si no hubieras dejado escapar a Kirstán… —Agregó en un tono irritado.

—¿Qué querías que hiciera? Los malditos soldados de la ciudad estaban allí, pensé que las cosas se calmarían para nosotros en Ner.

—Remmie no es idiota, usará la poca fuerza que le queda para evitar que acabemos con el grupo de su hermana, aunque no quiera admitirlo ante el imperio. —Alegó la mujer antes de hacerle una señal al tabernero, para que volviera a acercarse—. Lo mismo, por favor. —Señaló a la única jarra que quedaba sobre la mesa—. Será cuestión de tiempo hasta que podamos movernos con facilidad, ten paciencia. —Agregó hacia su compañero.

—La próxima vez avísame con antelación. Hemos perdido a dos de mis hombres por tu lentitud. —Comentó irritado.

Riane frunció el ceño y miró fijamente a su compañero.

—Haré ver que es el alcohol hablando por ti. ¿Cómo demonios quieres que sepa si hay soldados patrullando el camino que has elegido para atacar? —respondió en el mismo tono.

El lobo gris entrecerró los ojos y sostuvo la mirada de la guerrera durante unos segundos.

—¿Cuando llegarán los demás? —Preguntó finalmente, y soltó una bocanada de aire mientras cambiaba de tema.

—Un par de días, como mucho. Y Jianri, hay otra persona en su grupo que sigue en Ner, una chica joven. —Agregó y le dio el primer trago a su bebida nada mas le fue servida, centrada en la información que acababa de obtener. —Gracias. —Le dijo al tabernero, sin si quiera mirarlo.

—¿Una niña en su grupo?, ¿estás segura? —Contestó el mercenario, extrañado.

—Me cuesta creerlo, pero explicaría por qué no se han movido de aquí en tanto tiempo, Helenia jamás se hubiera arriesgado de esta manera sin una buena razón, especialmente después de haberme encontrado con Kirstán en la calle. —Explicó Riane.

—¿Qué razón tendrían para adoptar a una niña?, ¿o piensas que es suya? —preguntó Jianri, genuinamente intrigado.

—No es de Helenia.

—¿Cómo puedes estar seg…

—¡No es suya! —dio un golpe sobre la mesa, que alertó a los demás clientes en la taberna. Riane los fulminó con la mirada para que dejaran de mirarlos—. La niña es demasiado grande, y Elanor murió antes de que pudieran tener un hijo. —Disminuyó su tono de voz—. Deben de haberla encontrado en algún lugar, Helenia siempre ha sentido afecto por los menos afortunados… Podemos utilizar eso para nuestro beneficio. —Añadió instantes después, sin dejar de mantener la calma.

—¿Cómo es? —preguntó el lobo gris, mientras vaciaba su bebida.

—Tiene el pelo blanco y lleva una venda en la cara. No es precisamente difícil de identificar. —Rio la bandida—. Aunque al parecer logró escapar de Uryon y el grupo que lo acompañaba… Quién sabe, quizá atraparla sea más difícil de lo que parece.

—Mejor, así el imperio nos ofrecerá más por ella. —Se limitó a responder el hombre.

La guerrera esbozó una diabólica sonrisa.

—Me alegra tener alguien como yo en el grupo. —Dijo Riane, y terminó su jarra de un sorbo—. ¡Maestro! —Alzó la voz al terminar—. Trae otra para los dos.

Jianri miró a su líder, divertido.

—¿Qué tratos tienes con Tendriel para que te cuente exactamente lo que necesitamos?

—Ah querido amigo. —Dijo en un tono jovial—. Los secretos de una dama no se desvelan tan a la ligera…

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