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Vysarane: Capítulo 28 – El viejo Bert

La taberna emanaba un ambiente sumamente agradable, un puñado de campesinos y guerreros imperiales se congregaban en el interior cada noche, y al líder de los mercenarios le hubiera costado no percibir la camaradería que ahí dentro se compartía.

A pesar del deseo que Uren mostraba por mantener la sobriedad, el viejo mercader que le engatusó para comer en el Granito Agraciado, también lo había convencido de compartir un par de pintas con él, algo que en retrospectiva, debía haber dejado para cuando se encontrara con Fredwik…

—A… Algo diceme que tus negocios e’ Senfel son más turbios de ‘o que ‘e gustaría aparentar… —Dijo Bert, antes de darle un profundo sorbo a la tercera jarra que había disfrutado junto al mercenario.

—No más turbios que cualquiera de los negocios de su majestad en Aben’dil. —Sonrió con seguridad Uren, e imitó al alegre mercader.

—Se… —Contestó el anciano, pensativo.

El capitán mercenario miró hacia una de las estrechas ventanas del local, y vio los rayos de sol, cada vez más tenues.

—Debo buscar a alguien… Se está haciendo tarde. —Comentó.

—‘e acompañaré… —Dijo Bert, sin apenas hacer uso de razón.

—Te has encariñado de mi compañía, ¿eh? —rio el mercenario.

—¡Ja! No ‘e me vengas arriba, no puedo dejar escapar esa montura, so’ eso. —Contestó sin disimular sus intenciones, entre risas.

—Aprecio tu sinceridad. —Sonrió de oreja a oreja el mercenario—. Pero de veras, puedo ir solo. —Agregó, y se incorporó.

—¿Vendrás aquí después? —preguntó con genuina preocupación.

Aquella era la primera vez que Uren escuchaba una frase sin un acento notable proveniente de aquel hombre.

—Sí, aún tengo que regresar a Ner, y he oído que había un mercader dispuesto a acompañarme. —Le guiñó el ojo, y terminó con su jarra de hidromiel.

—Cuidate, ‘a ciudad tiene muchos maleantes en ‘sta época… —Le advirtió el mercader, y vio como salía de la afable taberna.

Una vez afuera, Uren miró a su alrededor, y vio con renovada claridad la luz del día, que le cegó una vez estuvo en las luminosas calles de Senfel para buscar a su amigo.

El mercenario, al contrario que en otros lugares del imperio, se sintió como en casa, y caminó con total seguridad a pesar de la presencia imperial que había en la población.

Sabía muy bien que aquellos destinados a esa población eran jóvenes rebeldes que les importaba poco los asuntos oficiales de la capital, o rufianes con el único interés de aprovechar su estatus para mejorar su pobre existencia en aquel estercolero.

Pero a Uren le había preocupado el súbito interrogatorio que había experimentado junto a su nuevo amigo al llegar, especialmente después de haber visitado la ciudad en múltiples ocasiones, cuando la indiferencia de los soldados era evidente.

—Urren… —Exclamó una voz que reconoció de inmediato, detrás.

—Bert, por las dos lunas, no estás en condiciones de seguirme. —Dijo nada más verlo salir de la taberna haciendo eses al intentar seguirlo—. Fredwik e’ quién buscas, ¿o no? —lo interrumpió con un gesto, que llamó la atención del guerrero.

—¿Cómo sabes su nombre? —preguntó Uren, sin molestarse en disimular, y miró con renovada incertidumbre al alegre personaje.

—Ulrik me ‘o dijo, y también el tuyo. —Lo miró, aquel campesino sabía más de lo que aparentaba.

—¿Se está escondiendo?, ¿Fredwik?

—‘so me temo, nuevos aires vagan por ‘sta ciudad, aires de revolución. —Agregó, en un tono de voz mucho más bajo—. No ‘stoy interesado en peleas, solo soy comerciante, traigo comida para todos, imperio o mercenarios, pero ‘e puedo ayudar a encontrar a ‘se amigo tuyo.

—¿Por qué? —preguntó Uren.

—Conozco mucha gente, aquí, en Ner, al ‘ste… No quiero que caigan desgracias sobre ellos… Solo ‘so… —Explicó.

Uren dejó escapar un profundo suspiro.

—¿Dónde está ese tal Ulrik?, a pesar de haber oído mi nombre, no tengo el placer de haber escuchado el suyo.

—Por ‘so he venido. —Comentó Bert de buen humor—. Sígueme, ‘e llevaré con ellos. ‘os rebeldes de Senfe’ son ‘os que compran mis cajas más a menudo… —Sonrió y comenzó a caminar entre las calles de la remota ciudad imperial… Con un mercenario medio confuso y medio borracho detrás…

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