Vysarane - Capítulos

Vysarane: Capítulo 32 – «No»

Vysarane había corrido durante casi una hora, hasta ahora, no había comprobado en sus carnes la verdadera habilidad de su maestra cuando era momento de escapar, y le costó alcanzarla mucho más de lo que inicialmente había imaginado.

La joven continuó entre los árboles, mientras escuchaba únicamente el sonido de las criaturas a su alrededor, así como la eventual brisa meciendo las copas de los árboles.

Había memorizado el camino que tomó para llegar hasta la pequeña aldea, su gran percepción y memoria le permitían saber dónde se encontraba en todo momento, había formado una especie de mapa en su cabeza, y aunque no encontraba señal alguna de Helenia, sabía que solo tendría que seguir el mismo camino que la última vez.

Después de varios minutos, logró percibir el tenue sonido del agua correr, estaba en el río con el que se había topado a medio camino de la pequeña aldea.

Al llegar al borde, la adolescente se detuvo, y escuchó atentamente el sonido del agua para buscar algún lugar lo suficientemente estrecho dónde poder cruzar velozmente.

—«Al norte» —pensó al detectar un trecho lo suficientemente angosto como para dejarla cruzar de un salto.

Mientras corría hacia la parte más estrecha del río, escuchó otro distintivo sonido proveniente del otro lado.

El sonido de un arquero al soltar su proyectil, así como un grito de dolor, atenuado solo por la distancia que los separaba.

Vysarane alcanzó el pequeño salto en cuestión de segundos llevada por la urgencia.

En el borde, la joven pudo escuchar con suma claridad el afluente, apenas un metro bajo sus pies, entonces, respiró y reunió todas sus fuerzas para efectuar el salto sin contratiempos.

Al arrojarse, Vysarane posó los pies en la piedra desnuda del otro extremo y lanzó los brazos hacia delante para agarrarse firmemente de una rama que sobresalía.

La joven sonrió al comprobar que lo había logrado, pero no tenía tiempo, el flechazo que acababa de escuchar era lo único que poblaba sus pensamientos ahora, temiendo saber hacia quién iba dirigido.

Sonidos de batalla llegaron a sus oídos una vez se alejó varios metros del caudal. Cuanto más lejos estaba, mejor podía escuchar hacia el interior, y mayor era el vacío en su estomago al identificar los gritos que acababa de escuchar… Helenia estaba en peligro.

Vysarane logró acercarse a la pequeña escaramuza sin ser detectada, y preparó su daga mientras intentaba detectar con su desarrollado oído a todos y cada uno de los guerreros intentando dañar a su maestra.

Cuanto más cerca estaba, mayor era su temor. Había contado a siete guerreros, y el espíritu inquebrantable que había sentido siempre de su maestra, había sido reducido a poco más que un alma abatida sobre el suelo del bosque, que ahora solo intentaba respirar con dificultad.

La adolescente estaba escondida entre unos matorrales frente a la macabra escena, muerta de miedo, mientras escuchaba las burlas y murmullos de aquel infame grupo de bandidos, tan claros como si proviniesen de su lado.

—¡Está vez no está Elanor para salvarte! —escuchó la voz de Riane, justo antes de que esta propinara una poderosa patada en su rostro, que rompió la mayoría de sus dientes, oyendo como varios caían sobre la hierba a su lado.

A pesar del terror, el primer impulso de Vysarane fue salir para auxiliarla, pero antes de si quiera moverse, de los labios de Helenia escuchó el distinguible tono que solo utilizaba cuando hablaba seriamente con ella…

—No… —Logró murmurar, e hizo comprender a la muchacha que nada de lo que hiciera ahora podría salvarla.

La joven supo que su maestra había posado sus ojos en ella, incluso en aquella oscura vegetación, ella la sabía encontrar…

Vysarane comenzó a llorar en silencio, mientras contenía el poderoso impulso de sacrificarse por la única persona que había luchado por ella desde el principio, mientras escuchaba como su maestra repetía esa palabra sin alterar su tono y aguantaba los golpes de sus antiguos compañeros.

La joven escuchó a los bandidos desgarrar los ropajes de la mercenaria, a la vez que la apoyaban contra el frío suelo del bosque y la golpeaban hasta que se negó a resistir…

Un profundo sentimiento de terror comenzó a invadir a la joven mercenaria, mientras escuchaba detalladamente el sufrimiento que su maestra sentía.

Fue en ese momento cuando Vysarane notó un violento temblor de su mano, y sintió un poderoso impulso por escapar de ahí…

Cuando comenzó a alejarse, aterrorizada, logró escuchar un tono de voz diferente, un tono que mostraba el genuino amor que Helenia sentía por ella, y el alivio de haber podido evitar que la joven arrojara su vida por su causa…

—Vive bien… Pequeña mía…

La joven no pudo evitar revivir en su huida los últimos momentos de su familia cuando tenía seis años, en ese fatídico día había perdido todo su mundo… Pero ahora, entre los fríos árboles de aquel bosque imperial, había perdido otra cosa, había perdido a su mejor amiga; y junto a ella, toda esperanza…

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